¿DEBEMOS REGULAR LA PROSTITUCIÓN?

Existe el debate en nuestra sociedad española de si legalizar la prostitución como una actividad laboral más o bien abolirla, mientras tanto sigue en una especie de limbo jurídico y de a-legalidad consentida como casi siempre ha sido.

Tradicionalmente debido a la religión esta actividad era mal vista por inmoral por estar relacionada con el sexo, aunque hipócritamente muchas veces se consentía. Incluso se consideraba un mal necesario, ya que se pensaba protegía la institución familiar, al canalizar los bajos instintos con la prostitución y proteger al resto de las mujeres que llegarían puras y vírgenes al matrimonio. La prostituta parecía ser la más mala o pecadora, no hay más que ver las connotaciones sociales que tiene el término “puta”.

Mas modernamente y por influencia de las revoluciones sociales se ha visto muchas veces como una forma de explotación laboral. Desde este punto de vista el malo es el proxeneta, el chulo, el empresario.

En los últimos tiempos debido a movimientos feministas radicales se ve como una forma de explotación del hombre sobre la mujer. Este último punto de vista feminista tiene que ver con la ideología o creencias de género, que ve el origen de todos los males de la mujer en la sociedad machista. La ideología de género usa todo tipo de criterios para imponer su moral en la sociedad y entre otras propuestas quiere abolir la prostitución. En esta forma de pensar el malo es el cliente masculino, al que se le puede llegar a considerar sin exagerar un malvado explotador que abusa de las mujeres, y al que se le sitúa en el mismo puesto que al proxeneta o al chulo. Se llega a plantear, como en algún país se ha legislado, que recurrir a estos servicios no sea ya sólo una falta sino un delito, y por tanto el cliente un vulgar delincuente que puede llegar a ser penado con multas, cárcel o con el escarmiento público. Incluso se habla del delito de apología de la prostitución, por lo que yo mismo podría verme en este caso sometido a un inquisitorial juicio penal si publicase o difundiese este artículo.

 

MENTIRAS que se oyen sobre la Prostitución:

  •   El 90% de las prostitutas están obligadas.

¿Seguro? ¿Cuál es la fuente de este dato? ¿Que organismo público, entidad o empresa especializada en estudios o estadística ha elaborado la información? ¿Qué métodos y criterios científicos ha usado? ¿Cuál es el porcentaje real? La información de los medios nos llega sesgada como ocurre siempre que hay intereses de por medio. Que le pregunten al periodista Pascual Serrano por ejemplo u otros y sabremos que muchos de estos supuestos porcentajes son falsos. Alguien o algún grupo a quien interesaba crear en la opinión pública una determinada opinión se los inventó, tergiversó o exageró, lo publicó y a partir de ahí distintos medios lo van reproduciendo y copiando sin rigor ni preguntarse cual es la fuente. No es por cierto tan fácil además elaborar sin error un dato así de una actividad ilegal. Estos datos son exagerados o inflados.

Todas estas informaciones de los medios sobre redes de trata de blancas y demás (sin querer ni mucho menos decir que se defienda a estas redes y prácticas) sirven al sistema político y a la policía para ponerse medallitas de que luchan contra el tráfico de personas. Además sirven al influyente lobby feminista metido de lleno en política y en los partidos, aparte de para pedir la abolición de la prostitución, como una ayuda para crear en la sociedad y en los hombres en particular un sentimiento de vergüenza o culpabilizador al recurrir a estos servicios sexuales. Es frecuente últimamente ver una serie de campañas publicitarias, hechas con dinero público de todos, que criminalizan al cliente y así ir adoctrinando a la población. Del mismo modo que en este país durante tantos siglos se impuso la moral de la Iglesia Católica ahora es sustituida por la nueva y liberadora moral de género.

El hecho es que muchas personas ejercen libremente la prostitución sin coacciones y que quienes quieren legalizarla están tan en contra de que se obligue a nadie a ejercerla como quienes quieren abolirla. A estas feministas les cuesta trabajo entender que una persona pueda escoger libremente este oficio. Como posiblemente ellas no lo harían nunca no pueden comprender que otra persona piense o sienta de forma diferente. Estamos ante una serie de prejuicios feministas de la ideología de género que producen una versión distorsionada de la realidad.

  •  Prostitución = Explotación laboral.

Esta identificación es falsa ya que la explotación laboral no está definida por el oficio sino por las condiciones del mismo y la falta de

Claro está que hay explotación en la prostitución, pero es que la        explotación puede darse y se da igualmente en cualquier otro trabajo y no   sólo en la prostitución.

La explotación es especialmente significativa en el tercer mundo. Seguramente la ilegalidad y falta de regulación en la que está la        prostitución desde siempre sea lo que provoque que haya tanta explotación y tantas mafias. No nos olvidemos que las mafias están cuando hay legalidad. Pensemos por otro lado en como eran las condiciones laborales en Europa hace un par de siglos cuando no había casi ningún tipo de regulación.

¿Y como podríamos hablar de explotación cuando son personas que actúan de forma autónoma, como particulares que tienen su propio apartamento y ponen sus anuncios, y no trabajan para nadie como hay muchísimos casos?

Las feministas argumentan a veces también que el cliente o empresario abusa de la situación de necesidad de otra persona. En realidad es una cuestión de óptica, pues podría verse como que es quien se prostituye quien abusa de la debilidad y fuerte deseo o instinto sexual del cliente para sacarle el mayor dinero posible, a veces en gran cantidad a juzgar por los precios que pueden llegar a tener estos servicios. Pero todo esto son libres interpretaciones personales. Si la actividad se realiza entre las partes de forma libre, sin engaños ni coacciones realmente lo único que hay es una relación comercial pactada y consentida por las partes, entre alguien que ofrece un servicio sexual y alguien que está dispuesto a pagar por el.

Si no consideramos la prostitución como algo inadecuado podemos entender que esta ofrece un servicio a la sociedad en que muchas personas satisfacen una necesidad y otras consiguen un trabajo. La prostitución contribuiría a la creación de puestos de trabajo directos e indirectos y reducir las tasas de desempleo.

Precisamente quienes quieren legalizar la prostitución no quieren que haya ningún tipo de explotación sobre las personas al igual que los que quieren abolirla y es por eso por lo que lo quieren su regularización. Hay quien critica a los empresarios de la prostitución, a los que no quieren ni llamar empresarios como si un club por ejemplo no fuera una empresa, por querer buscar sólo sus propios intereses para seguir explotando. Pero esto mismo se le podría aplicar a cualquier otro empresario que explote a sus trabajadores, y no digamos en el tercer mundo donde lo que más abunda es la falta de derechos laborales. No obstante la legislación laboral a mi entender deberá estar más acorde a los intereses del trabajador que del empresario también en la prostitución.

  •  La prostitución no gusta a nadie se hace por necesidad.

En este argumento al menos se reconoce que no se tiene porque obligar  ya que es por necesidad. Pero ¿A cuanta gente le gusta realmente su trabajo, es una diversión quizás? Pero es que todos los trabajos se hacen por necesidad. Las limpiadoras, los albañiles, los mineros, los jornaleros, los administrativos, los comerciales………todos lo hacen por necesidad. Si les pagaran igual sin ir       al trabajo muy pocos o ninguno irían, todos tienen familias y tienen que alimentarse y vivir dignamente también.

Y por mucho que escandalice a los feministas y se rasguen las vestiduras, hay también mujeres que aunque ellas no lo crean y les reviente pensarlo prefieren acostarse con hombres por dinero que por ejemplo limpiar, estar de interna en una casa, trabajar en una mina o fábrica, etc. y no les resulta mas indigno o duro ni necesariamente mas desagradable.

Muchas personas también ejercen la prostitución no porque no tengan otros oficios, sino porque saben que en la prostitución pueden ganar mucho más dinero que en otros oficios. Prefieren la prostitución pudiendo escoger otros, especialmente si son extranjeras y hacen el cambio a la divisa de su país. Este hecho era aún más claro cuando había bonanza económica y muy fácil encontrar empleos poco cualificados en el sector servicios.

De todas maneras si a alguien le queda la duda hay una fácil solución, busquemos a todas las personas que se dediquen a la prostitución y ofrezcámosles otras ofertas de trabajo, creo que sería una barbaridad prohibirlo sin dar alternativas, y que sean ellas las que decidan.

¿Quienes somos nosotros entonces para imponerles a estas personas en que deben trabajar o no? Si una persona, por supuesto libremente y sin coacciones, escoge este trabajo porque vamos a tener que obligarle a que escoja otro que no prefiere. ¿No estaremos coartando su libertad e imponiéndole nuestra moral personal (decidiendo para los demás que es moral o no) en vez de defenderlas de la explotación como piensan los feministas?

Y si les quitamos los locales de encuentro y los clientes ¿como van a poder trabajar en su oficio? Si les quitamos los clientes les quitaremos injustamente de entrada su sustento económico y las obligamos indirectamente a buscarse otro oficio si es que lo encuentran y la sociedad pueda ofrecérselo con unas elevadísimas tasas de paro.

Si llevamos al extremo estos postulados feministas y puesto que un matrimonio no deja de ser un contrato legal y social ¿Deberíamos no permitir o declarar nulos aquellos matrimonios en que sospechemos que alguien se casa por dinero o necesidad? En cierta forma pues deberíamos prohibirlos todos. ¿No salen muchas veces las mujeres con hombres porque saben que tienen dinero, poder, las invitan, les ayudan, les hacen regalos, y no les importa darles compañía o sexo a cambio? ¿Deberían las mujeres ser educadas o mejor dicho adoctrinadas por la nueva ideología de género para que reconozcan su error producto de la sociedad machista?

  •  Los hombres que recurren a los servicios de prostitución no buscan sexo sino dominar a la mujer.

Aunque a algunos extrañe se llega a argumentar esto. ¿Quienes dijeron esto en que mundo de irrealidad viven? ¿Algún estudio de psicología científica riguroso sostiene esta teoría generalizadora de las motivaciones humanas e inculpatoria sobre el varón, más allá de unos simples prejuicios o creencias?

Para quienes sostienen este absurdo punto de vista, el cliente tipo de una prostituta no es una persona que al sentirse sexualmente excitado y con necesidad de desahogarse y no tener posibilidad de encontrar una pareja recurra a una profesional. Pues resulta que no, según esta teoría no sería este el cliente de una prostituta sino que el perfil es el de un hombre machista y violento que siente deseos de dominar y recurre a un servicio de pago. Dado la cantidad de personas que recurren a estos servicios fijémonos la cantidad de personas malvadas con las que nos encontramos a diario. Alguna feminista ha definido a todos los hombres como violadores en potencia, con esta mentalidad no es de extrañar ese pensamiento.

Muchas feministas no entienden tampoco que el hombre tiene una sexualidad diferente a la mujer que a ellas no les gusta, y que es más instintiva por naturaleza y no sólo un producto de una sociedad machista.

Habría también que preguntarse pues que busca un hombre que recurre a los servicios de otro hombre o una mujer que recurre a los de un hombre, ¿también dominar?

Algunas personas sostienen que un beneficio de la prostitución sería que algunos hombres violentos al recurrir a la prostitución podrían calmar sus deseos y evitar agresiones sexuales.

  •  La prostitución es una forma de violencia contra la mujer.

¿Y que pasa con los hombres o transexuales que se prostituyen? Sí ciertamente son menos en cantidad pero también son personas de las que no nos podemos olvidar y que nombrarlas rompe el discurso feminista.

Wikipedia define violencia como el tipo de interacción humana que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, provocan, o amenazan con hacerlo, un daño o sometimiento grave (físico, sexual o psicológico) a un individuo o una colectividad; o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.  Como ocurre siempre con el lenguaje su interpretación depende también del sentido más o menos amplio del término, la subjetividad de cada uno, de cómo uno piense que esta actividad afecta a las personas y de la manipulación que del lenguaje mismo quiera hacerse según interese. Pero resulta difícil considerar de una forma objetiva como violento un acto sexual que se realice con conocimiento, consentimiento y libertad como una forma de violencia.

Lo que llama la atención aquí es la insistencia de las feministas en verlo todo como algo contra la mujer y que proviene del hombre que denota una ideología de género que ve una imposición machista en cualquier actividad social y que comparan e equiparan de forma odiosa con la esclavitud y otras prácticas.

Esta ideología o creencias de género es lo que ha llevado a que en la legislación contra la violencia de género o de pareja (mal llamada machista ya que las motivaciones en una agresión son más diversas), a que realmente se criminalice al hombre por el simple hecho de serlo de forma injusta. Así que en los ámbitos de la pareja que un acto violento cometido por un hombre contra una mujer tiene más pena que a la inversa o que si es un hombre contra otro hombre o una mujer contra otra mujer.

La prostitución es por tanto para las feministas una simple dominación masculina más, de forma que si desapareciese ese machismo desaparecería la prostitución. Habría que preguntarse entonces porque algunas mujeres recurren a sexo de pago. Lo que piensan estas feministas es un error, ya que por mucha igualdad que haya no tendrá nada que ver con que dejara de haber hombres que necesiten sexo y mujeres dispuestas a dárselo a cambio de dinero. Lo de la prostitución no tiene nada que ver con la cuestión de la igualdad sino con las necesidades humanas y su satisfacción.

Los abolicionistas quieren criminalizar la prostitución y considerarlo y atribuirle todo tipo de categorías morales subjetivas tales como algo denigrante, indigno, inmoral, sucio, etc. Estas categorías morales producen indirectamente un sentimiento culpabilizador en la supuesta víctima, un estigma social, una vergüenza ante los demás por lo que ha hecho y un malestar y daño psicológico con posibles traumas por haber realizado una labor que la sociedad ha considerado degradante y sucio (y esto aunque los abolicionistas de tipo feminista digan que quien se ha prostituido sólo ha sido una víctima, criminalizando a las otras partes). Por el contrario normalizarlo, regularlo, verlo como una actividad laboral más que no es indigna, sucia ni inmoral aminora la culpa y un malestar psicológico menor en estas personas.

Regular la prostitución y crear un marco legal implicaría 1) Prohibir y perseguir la obligación o coacción o engaño para la realización de este trabajo y luchar por la seguridad e integridad de quienes se dediquen a este oficio. 2) Tener la libertad de escoger a los clientes y las prácticas a realizar libremente pactadas. 3) Garantizar unas condiciones sanitarias a favor de la salud que impidan la transmisión de enfermedades de contagio. 4) Prohibir la prostitución infantil. 5) Darles a quienes ejercen la prostitución toda una serie de derechos laborales, sindicales, sociales y de asistencia (entre otras cosas para dejar la profesión y ofrecer otras opciones si así lo desean), que ahora no tienen y de los que disfrutan en nuestro país el resto de trabajadores de todas las profesiones, menos por desgracia en esta.

Además al regular esta actividad 6) Habría más transparencia en esta actividad, afloraría mucho dinero negro y el estado podría recaudar más dinero para las arcas públicas ahora tan necesario con los recortes en servicios básicos. 7) Se podría delimitar con más seguridad jurídica que es ilegal o no y las actividades mafiosas podrían quedar mucho mas mermadas.

La cuestión no es si la prostitución aumenta o disminuye con su legalización (a veces al salir a la luz también parece que aumenta), sino que esta actividad se realice con libertad y con todos los derechos. Las feministas sin quererlo ni desearlo hacen más daño a las prostitutas que beneficio al no querer que se regule su actividad, pues entre otras cosas difícilmente van a conseguir su objetivo de abolirlo.

 

 

 

 

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VENTAJAS DE LA MASTURBACIÓN

  • Masturbarse puede producir mucho placer
  • Es Gratis. En cambio una relación suele costar dinero sea o no un servicio de pago. Una pareja puede llegar a arruinarte y a pasar calamidades
  • Al masturbarte usas tu imaginación que es absolutamente libre, en cambio en la realidad tienes que adaptarte a lo que hay guste más o menos. La masturbación nunca frustra por tanto tus deseos y nunca recibes un no por respuesta, la realidad si puede.
  • Al masturbarte sólo te necesitas a ti mismo, en una relación tienes que contar además al menos con otra persona y estar de acuerdo en lo mismo
  • La masturbación la tienes disponible siempre “a mano” y nunca mejor dicho. Es más fácil encontrar el lugar y el momento adecuado.
  • No requiere manual de instrucciones ni siquiera aprendizaje previo, puede descubrirse de forma natural por si mismo sin ni siquiera haber oído hablar nunca de ella
  • La masturbación es fácil, carece de complicaciones. En cambio una relación puede estar llena de complicaciones, primero hay que encontrarla y una vez que la tienes puede dar muchos problemas
  • Con la masturbación no hay problemas de compatibilidad física, ni de adaptación, ni de medidas, ni de tiempos, ni de dar la talla, con una relación puede haberlos.
  • La masturbación no produce embarazos no deseados.
  • La masturbación es buena para la salud. A pesar de lo que sostenían en la antigüedad algunos médicos sin fundamento, la masturbación no afecta negativamente a la salud ni provoca enfermedades, no existe la menor evidencia médica.
  • Con la masturbación no se trasmiten enfermedades de transmisión sexual
  • Es difícil excederse con la masturbación, ya que es el propio cuerpo el que marca su límite. No existe ningún criterio médico ni científico que determine cual es el número de veces adecuado para masturbarse, tal criterio sólo obedece a simples pareceres subjetivos; tan normal o saludable puede ser masturbarse varias veces al día como no masturbarse nunca.
  • Las disfunciones sexuales son mucho menos frecuentes en la masturbación que en una relación. Es además más fácil llegar al orgasmo con la masturbación
  • Masturbarse no tiene contraindicaciones, incompatibilidades ni efectos secundarios como lo tienen los fármacos o las drogas
  • Masturbarse Relaja. Libera tensiones y ansiedades, ayuda a conciliar el sueño y en ocasiones evita el uso de algunos psicofármacos
  • Masturbarse ayuda a conocerse a si mismo. Conocemos mejor el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, algo que puede ser útil después al mantener una relación con alguien
  • La masturbación no es un problema de elección, ni de renunciar a algo ni a nadie, ni de aislarse. Es perfectamente compatible con tener relaciones, ideal cuando no hay una relación en ese momento. Quien se aísla no es porque se masturba sino porque tiene otro problema físico o psicológico o de relación social y debería ir a un profesional. Además la masturbación puede practicarse también en pareja
  • Si nos masturbamos no podemos serles infiel a nadie, en cambio con una relación si.
  • Aunque algunos sostienen que la masturbación es propio de la adolescencia, ya que puede ser mas frecuente a ciertas edades, en realidad es propio de la adolescencia como de cualquier otra edad ya que no tiene edad. Ningún argumento científico demuestra que tenga relación con la madurez ni que sea dañina a ninguna edad específica
  • Algunos detractores sostienen que la masturbación es un acto de egoísmo. Pero quienes lo dicen hacen un uso erróneo e interesado del lenguaje, pues el egoísmo es un acto de despreocupación hacia otra persona y nunca hacia si mismo. Una actividad dirigida hacia si mismo no puede implicar egoísmo porque haya ausencia de otra persona como sostienen, ya que el egoísmo requiere necesariamente la existencia de ese otro a quien dañar.
  • Con la masturbación no deberíamos tener problemas éticos o de conciencia ya que no podemos hacer daño a nadie. Es en cambio en una relación donde sí que puede existir egoísmo, ya que al existir otra persona podemos hacerle daño lo queramos o no. En una relación podemos buscar nuestro propio placer o interés y no preocuparnos del otro o hacerle daño de muchas formas. Detrás de una relación puede haber intereses de todo tipo.
  • Puesto que no hace daño no debería crear culpabilidad en si misma. Quien se siente mal o culpable por masturbarse debe saber que el malestar no se lo ha creado la masturbación en si, sino su forma de pensar o creencia acerca de la masturbación al considerarlo como algo negativo.
  • Hoy día en nuestro entorno cultural moderno la masturbación está en general mucho mejor vista por la sociedad gracias a la mayor libertad sexual. Lo habitual es que detrás de los detractores de la masturbación se encuentren simples creencias basadas en ciertos prejuicios culturales relacionados con una determinada educación moral fundamentalmente religiosa.
  • Los detractores pueden no saber fundamentar sus principios o bien buscar argumentos psicológicos o de otro tipo más o menos racionales que fundamenten sus creencias. Pero pese a lo que puedan decir o pensar, sin tales creencias previas que tanto los condicionan en su forma de pensar difícilmente sostendrían sus argumentos. Tales argumentos en el fondo son simples pareceres subjetivos y seguramente se engañen a si mismos. Desde una psicología científica o una óptica más racional o crítica tales argumentos son insostenibles. Tengamos en cuenta que este tipo de educación no se basa en fundamentos racionales sino en creencias, y estas son libres, y lo que nunca debemos hacer es disfrazar las creencias de ciencia o psicología como algunos hacen.
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